Los pajaritos risueños, el cielo celeste, las viejas sentadas en reposeras en la mitad de la vereda, el sol más tibio, y las alergias, mis alergias. La cara brotada de granos...cada rincón de mi pequeño ser tallado a braile. Mi goteante nariz y los incesantes e insistentes estornudos me recuerdan lo maravillosa que es la estación del amor...la puta madre. No le pego a una.
Cientos de parejas se propinan afecto, cariño. Se quieren, se apapachan. Los observo, los envidio con una enfermante envidia, que me deja verde.
Pero ojo! no me tiro abajo, solo dejo que esta hermosa época pase para salir de la madriguera y dejar de ser Shrek.

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