Mucha fé me tenía. Mucho huevo le puse. Muchas horas frente a ella, laburando y contracturando-me. Ceño fruncido, hombros tensos, mente abierta y frente en alto. Bien en alto.
Las horas pasaban, los nervios crecían y la ansiedad mataba. Me mataba.
Quería compartir, estar, divertirme. Pero quería ganar y solo ganar. Perdón si esto es muy duro, si asusta mi confesión. Fuí para disfrutar de la sensación de obtener un premio, de recibir el elogio, de alimentar mi ego. De mirar para atrás y ver que se pudo, que sí pude...no lo logré y hasta me pregunté para que fuí, para que me moví de mi guarida, para que dejé de ser un bicho sumiso y pasé a ser uno social. Maldita hora. Maldito momento en el que todo terminó y no recibí nada, nadie pronunció mi nombre, nadie se acordó de mi.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Be nice.