Las trato de echar, pero se quedan. Les gusta vivir en mí,
se aprovechan de mi nobleza.
se aprovechan de mi nobleza.
Rara vez las controlo, muchas ellas a mí.
Inspiran mis versos, mis poemas, mis llantos y mis momentos malos.
Frustraciones mal superadas, disimuladas y tapadas, con miles de palabras, con cientos de promesas, con horas de sueño, con música alegre.
Bebida. Sonrisa. Amnesia.
Bebida. Sonrisa. Amnesia.
Difícil de evadirlas y fácil soy de intimidar. Por eso las dejo ser,
y siguen carcomiéndome.
y siguen carcomiéndome.
Yo mientras tanto río de alegría y río de tristeza,
y lo único que sigue ahí es mi entereza.
y lo único que sigue ahí es mi entereza.
22 de Junio de 2010.

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