No sé que me pasa, estoy extraña, tan rara. Me siento como sí un a fuerza sobrenatural se hubiese apoderado de mi. No me reconozco, estoy como ausente y radiante, lejana y repleta de armonía. Me sobra lo que decir, me faltan las palabras. Siento la necesidad de gritar lo que me pasa a los cuatro vientos. De reír, de callar, de llorar.
Le encontré respuesta a muchas de mis preguntas y encontré también muchas preguntas que aún no tienen respuestas.
Me miro y no me reconozco: que hago yo escribiendo esto? Me siento estúpida y a la vez reconfortada. Siento que me falta tanto por aprender pero son tantas las cosas que tengo para enseñar.
Necesito que alguien me explique que es esto que pasa por mi cabeza, mi corazón, mi interior. Pero ¿sabés que? Creo que ya sé lo que es. Es una satisfacción que hasta me hace creer en algo que hace un tiempo atrás me parecía lejano, algo que a pesar de parecer cotidiano, para mí es (o era) algo muy difícil de encontrar, de tener y de retener: la persona correcta que me hiciera feliz.
15 de Octubre de 2000.
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