Necesito acostumbrarme a la soledad y sacar ventaja de ésta tarde.
Llegué hasta el mar y me senté frente a él. En realidad de espaldas a él y precisamente no al mar, sino al colector frente al Museo Naval. Decidí moverme de allí para mejorar el entorno y sus elementos: parejas, planchas, parejas de planchas y olor a mierda, del colector (cuando estoy sola me pongo cruel, más).
Poso mis sentadaderas en el pasto, ahora sí frente al mar...y a un carro de chorizos y a los bondis que llegan y se van, y a los niños jugando a la pelota (cuando estoy sola me pongo intolerante. Bah...).
Esa nube tapó mi sol. La puta madre. Es la primera vez que decido encontrarme con una tarde de domingo sola y debe ser especial. Como todas las primeras veces.
El mar está revuelto, y los que pasan con la música de sus autos al mango me rompen los huevos...decía, el mar está revuelto (como en éste momento mi pelo que al estar el viento de atrás me tapa la cara, quedando como la hermana menor de Chewaka pero con permanente) y marrón. El cielo celeste y mi alma gris.
Pero se siente bien salir con la bandera de "símequedoundomingoencasasolamemuerodeladepresión" bien, bien, bien en alto, con mi alma gris pero mis labios rojos.

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