sábado, 20 de febrero de 2010

La Casa de mi Abuela

Tranquila como esa siesta obligada cuando niña. Perfumada por muchos dulces, el de higo reinaba, o es al menos el que más me gustaba, el más recordado.
Comidita casera, comidita de abuela, que por más sencilla que sea, sabe a manjar elaborado, aprobado por los dioses. Privilegio de unos pocos.
Los canelones, los orejones, la coca cola brasilera…sabores únicos de mi abuela, y su casa. Adornada por una infinidad de adornos y adornitos, regalos de aquí y de allá.
La heladera vieja, la mesa en la cocina, y las tardes lluviosas de lotería, conga y mucha, mucha alegría.

Su casa siempre fue mi casa, ella me lo hizo sentir así. Con sus sábanas destilando flores y esa caja de fotos viejas…todo ello para mí.

Suerte que la valoro a tiempo, que la valoro en vida. Este es un homenaje a ella, y a su casa. No sé sí alguna vez lo lea, quizás sea vergüenza, que descubra este dote que casi nadie conoce. Mientras me la guardo para mi, me dejo llevar por los olores, imágenes y sabores, y recorro cada rincón de su casa, y me alegro de haberlo vivido, que haya sido parte de mi infancia. Y me emociona saber que la tengo ahí, a 600 kms, a 6 horas de viaje…y que mi abuela y su casa, están siempre esperando por mí.

24 de Febrero 2008

2 comentarios:

  1. Se lo mostré en un momento muy difícil que estaba afrontando ella. Le encantó y me atrevo a decir le dió fuerzas.

    ResponderEliminar

Be nice.